Durante tres semanas habitamos la Fabrica Ramona en L Hospitalet de Llobregat. Este texto es el diario de ese proceso.
El espacio tenia una presencia abrumadora: techos de 12 metros, tuberias de vapor que cruzaban el espacio como nervios, suelos de hormigon marcados por decadas de trabajo industrial.
La primera semana no creamos nada. Solo escuchamos.